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Diferencias

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    Diferencia entre Amuleto y Talismán

    Talismán

    Un talismán es una pieza única para un individuo único; es personal e intransferible. Es decir, el talismán se suele fabricar con metales nobles y piedras preciosas o semipreciosas, y además, está diseñado, estructurado y fabricado en base a unos conocimientos previos, muy concretos, de la persona que lo llevará consigo.

    Es decir, si una persona tiene una marcada carencia de buena suerte en el ámbito laboral, se estudiará su carta astral, su fecha y hora de nacimiento, sus piedras, sus metales y la fase de sus planetas para fabricar un talismán, que cuando lo lleve consigo, conseguirá armonizar todos esos factores para restablecer la carencia dicha. Así pues, la fabricación de un talismán no es trivial. Más bien es algo bastante complicado de realizar, no tanto a la hora del montaje manual en sí, sino sobre todo a los estudios previos del individuo que será su portador.

    Evidentemente, mientras que en el amuleto deseábamos algo y quedábamos a merced de que surtiera efecto o no su poder; en el talismán el funcionamiento es diferente, hay un estudio empírico previo, unos datos objetivos y unas pruebas históricas que demuestran que unas personas son más afines que otras a determinadas fases de la luna y/o de los planetas, metales, piedras, energías, etc…

    Amuleto

    Un amuleto puede ser cualquier cosa, cualquier objeto en el que nosotros hayamos depositado nuestra confianza y nuestras energías para conseguir un propósito concreto; y esto es aplicable desde la «pata de conejo», hasta los pendientes «de mi tía-abuela Rodolfa» que cuando me los pongo atraigo amantes…

    Es decir, en general tenemos una serie de objetos que nos sirven de «muleta» para conseguir el fin deseado, y que son conocidos por todos. Ejemplos serian el trébol de cuatro hojas, la herradura, la figura de elefante, etc…, y a parte, a nivel personal tendríamos los amuletos propios muchas veces creados por nosotros mismos, tales como «esta camiseta me da suerte», «esta cadena me protege», etc…, y otras veces serían objetos «heredados» o prestados por terceros.

    Lo único que hace falta para que un amuleto funcione es cargarlo con la energía que queremos proyectar, «insertarle» nuestra intención, y tener fe.

    El uso de los amuletos es tan antiguo como la raza humana, ya que desde sus comienzos encontró en los amuletos un punto de apoyo espiritual (y mental) para conseguir sus objetivos o para librarse de los males.

    Como amuletos podríamos tener también nuestras respectivas piedras mágicas del zodíaco o bien nuestros metales mágicos.

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